Las varices son venas inflamadas y retorcidas que se pueden apreciar debajo de la piel. Normalmente su aparición ocurre en las piernas, pero pueden aparecer en otras partes de unos cuerpo.
Las varices son dilataciones en las venas que por diversos motivos no hacen su función de llevar la sangre de retorno al corazón, acumulándose en ellas
Las varices son una enfermedad degenerativa y progresiva. La función de las venas es llevar la sangre de vuelta al corazón una vez haya aportado oxígeno y nutrientes. Esta función se llama retorno venoso. Cuando algunas de las válvulas de cumplir esta función falla, la sangre se estanca, dilatando las venas. Esta dilatación puede causar nudos en las venas e incluso expulsar líquido al exterior.
Esta afección no sólo aparece en las piernas. Pueden surgir en otras partes como en testículos (varicocele), ano (hemorroides) y esófago (varices asofágicas).
Todos podemos llegar a padecer esta afección, pero los principales factores de riesgo son:
- Herencia familiar. Las personas con antecedentes familiares tienen más posibilidades de padecerla
- Edad: A medida que cumplimos años aumentan las posibilidades de padecerla
- Obesidad: Está demostrado que las personas obesas tienen el doble de posibilidades de padecer varices
- Sexo: las mujeres padecen esta afección en mayor medida que los hombres
- El estreñimiento
- El embarazo
- La inactividad física
- Por el hábito de adoptar distintas posturas inadecuadas
- Estar mucho tiempo de pie por diversos motivos, por ejemplo el trabajo.
A pesar de tener posibilidades de padecer esta afección, se pueden seguir una serie de consejos que ayudan a prevenirlas o a cuidarlas y que no empeoren:
- Cuidar nuestro peso: Llevar una dieta sana y equilibrada que ayuda a mantener bajo control nuestro peso y evitar el estreñimiento. Debe ser rica en fibra. Como siempre recomendamos, intentar seguir la saludable dieta mediterránea.
- Actividad física: En la medida de nuestras posibilidades hacer algún tipo de ejercicio físico. Caminar, dar largos paseos, nadar, bicicleta, etc. son buenos ejercicios que nos ayudarán a impulsar la sangre al corazón
- Posturas: Intentar movernos con frecuencia. Si por nuestro trabajo no podemos, poner los pies en alto. No cruzar las piernas y evitar que éstas queden colgadas al estar sentados
- Masajear nuestras piernas: Un buen masaje tumbado, si puede ser a diario, es altamente beneficioso para nuestras piernas. Este debe ser desde los tobillos hasta los muslos
- Evitar las temperaturas extremas, ni altas ni muy bajas
- Llevar una correcta higiene: Es indispensable lavar la zona afectada todos los días con agua y jabón. Con esto evitamos riesgo de infecciones
En la actualidad existen numerosos tratamientos médicos que ayudan a aliviar, evitar o retrasar su progresión. También existen distintas técnicas quirúrgicas y médicas que hacen curarlas definitivamente. Siempre recomendamos que se consulte con el médico especialista (angiólogo), él nos recomendará el tratamiento adecuado.
Imagen de portada de bennett tobias
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