El binomio esclerosis múltiple y envejecimiento cada vez está más ligado. La población joven que padece esta patología envejecerá y tendrá que afrontar esta patología con los cambios propios de la edad.

La esclerosis múltiple y envejecimiento tienen un gran impacto en la calidad de vida de nuestros seres queridos mayores

Esta patología crónica neurodegenerativa afecta a nivel mundial a más de 2.3 millones de personas En nuestro país la incidencia es de más de 55.000 enfermos. El sector de población con más riesgo de padecer esta enfermedad son las mujeres. Suele aparecer entorno a los 30-40 años de edad. En la actualidad, a pesar de los innumerables estudios científicos, esta terrible patología no tiene cura.

Los síntomas más frecuentes son entumecimiento o debilidad en extremidades, sensación de calambre en el cuello al realizar algún tipo de movimiento, temblores, falta de coordinación, problemas de visión, fatiga, problemas en el habla, etc.

Las personas jóvenes que padecen hoy esta enfermedad envejecerán, padeciendo esclerosis múltiple y otras patologías propias del envejecimiento. Es importante preparar a los enfermos para saber afrontar los cambios de la edad combinados con la enfermedad. Hay que tener en cuenta que el 10% de la población de lo sufren son mayores de 65 años. Y esta cifra aumentará gracias a los avances científicos.

Los pacientes jóvenes que hoy en día padecen esta patología, serán los adultos mayores que padecerán esta y otras propias de su edad

Ya de por sí, nuestros seres queridos mayores en muchas ocasiones necesitan de ayuda para realizar tareas cotidianas. Para muchos bañarse, comer, pasear, etc. requiere un gran esfuerzo y necesitan la ayuda de familiares o cuidadores. En el caso de personas mayores con esclerosis múltiple la necesidad de apoyo y ayuda aparecerá antes. Éstos tienen riesgo de sufrir comorbilidad, al poder padecer más trastornos que reducirán considerablemente su calidad de vida.

Asimismo, llegados a edades avanzadas  y padeciendo esclerosis múltiple se debe acudir al médico ante cualquier tipo de dolor que no distingamos. Este puede producirse por la enfermedad en sí o por cualquier otra patología. Nuestro médico valorará la situación y nos podrá derivar al especialista correspondiente. Realizar exámenes médicos y analíticas de forma periódica ayudará a identificar esta u otras patologías. Es importante realizar alguna actividad física a diario y llevar una dieta sana y equilibrada. Estos consejos sirven para esta terrible enfermedad como para llegar a edades avanzadas de forma saludable.

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