A veces la tristeza nos invade sin motivo aparente. Son altibajos en nuestras vidas que podemos superar. Pero cuando la tristeza es continua, la melancolía nos invade sin saber por qué, cuando no podemos superar esos momentos, aparece la distimia.

La Distimia es un trastorno depresivo persistente, un tipo de depresión crónica leve a largo plazo

Este trastorno tiene como característica principal sus largos periodos de profunda tristeza que sufre la persona. No encaja con un diagnóstico de depresión severa, pero comparten algunos síntomas. Generalmente la depresión puede presentar síntomas como el insomnio, la baja autoestima, la tristeza, melancolía, etc. Cuando la persona que lo padece tiene pensamientos autodestructivos, como puede ser el suicido o la autolesión, se convierte en depresión severa. Sin embargo, cuanto no aparecen esos pensamientos y el sentimiento de melancolía y tristeza se prolonga en el tiempo aparece la distimia.

El origen de este trastorno puede apuntar a causas orgánicas, estrés, personalidades autoexigente o perfeccionistas. Las personas que lo sufren también pueden experimentas otros problemas de tipo mental como trastorno de personalidad o ansiedad. Estos enfermos, en ocasiones son incomprendidos por sus familiares o amigos, al no ser diagnosticado como depresión severa.

Más del 70% de las personas que sufren distimia sufren alguna enfermedad crónica u otro trastorno. Para ser diagnosticado de este trastorno deben pasar bastante tiempo con síntomas depresivos, en ocasiones hasta 2 años. Es importante que estemos atentos a algunos de sus síntomas para poder ayudar a tiempo a nuestro ser querido.

Algunos de esos síntomas son:

  • Tristeza y melancolía
  • Baja autoestima
  • Baja actividad física y cansancio
  • Dificultad para concentrarse
  • Incapacidad para tomar decisiones
  • Trastornos de la alimentación
  • Trastornos del sueño
  • Falta de concentración
  • Irritabilidad

Si observamos algunas de estas señales debemos animar a nuestro ser querido. Debemos hacerles ver que padece este problema y que debemos acudir al médico. Realizar alguna actividad física acorde con sus posibilidades ayuda mucho a mejorar, como la meditación, el yoga o pilares. Pero la principal herramienta a su favor es la actitud valiente de enfrentarse al problema, con esta actitud en muchos casos los síntomas mejoran.

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