La desnutrición en personas mayores es un problema muy grave. Para detectarlo a tiempo debemos ser conscientes cuáles son los síntomas. En este artículo intentaremos dar algunas claves para detectarla y para poder ayudar a nuestro ser querido mayor a evitar la malnutrición.

La desnutrición en personas mayores suele aparecer por la combinación de diversos problemas sociales, físicos y psicológicos

Todos somos conscientes que estar bien nutridos nos previene de muchas enfermedades. En ocasiones nuestros mayores pueden sufrir desnutrición por diversos motivos. Pueden sufrir alguna enfermedad que le disminuya el apetito, por los cambios normales de la edad, por dificultad para masticar y/o tragar, por la ingesta de medicamentos, por sufrir algún tipo de demencia o depresión, por no tener ingresos adecuados para cubrir sus necesidades alimenticias, etc. Las causas pueden ser múltiples.

Asimismo, esta falta de ingesta de alimentos puede provocar importantes problemas de salud, incluso la muerte. Es muy importante tener claro cuáles son los síntomas para detectar a tiempo este gran problema. Tenemos que estar atento a lo siguiente:

  • Pérdida de peso
  • Desánimo, tristeza, depresión
  • Disminución de la musculatura y la masa ósea
  • Cansancio, nuestro ser querido se fatiga con facilidad
  • Si tiene alguna herida, cura con mucha dificultad
  • Problemas de memoria, hasta el punto que podamos pensar que puede sufrir algún tipo de demencia
  • Hinchazón en las extremidades, edemas

La elaboración de menús semanales ayudará a nuestro ser querido mayor a implicarse en su alimentación

Igualmente, debemos vigilar todos los síntomas anteriormente descritos y, en base a eso, debemos actuar. Ante este problema debemos llevar una estricta vigilancia en sus hábitos diarios, las horas de comidas, que alimentos ingiere, llevar a rajatabla la ingesta de medicamentos, controlar de forma regular su peso, acompañar a nuestro mayor en las comidas para que disfrute de ellas y animarles a hacer algún tipo de actividad física para estimular su apetito y fortalecer su cuerpo.

Además, se pueden organizar planes de comida semanales. Para implicarles en su alimentación se puede organizar conjuntamente los menús semanales. Nuestro mayor manifestará sus preferencias alimenticias y podemos adaptarlas menús saludables. Tenemos que tener en cuenta que debe ser una alimentación sana y equilibrada, rica en nutrientes. Debemos incluir en su alimentación diaria frutas, verduras frescas, cereales integrales y algún tipo de pescado o carne magra. Es aconsejable el consumo de aceite de oliva virgen. De forma regular se debe ingerir frutos secos, lácteos, legumbres.

Debemos puntualizar que siempre que aparezcan síntomas de desnutrición debemos acudir al médico. Es importante hacerles saber el problema. Él nos aconsejará y nos podrá decir cuál es la raíz del problema. Incluso, si la desnutrición persiste, puede aconsejarnos la ingesta de algún suplemento alimenticio.

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