El próximo día 5 de noviembre se celebra el Día Internacional de las Personas Cuidadoras.  Este día se rinde homenaje a las personas que se entregan de forma desinteresada al cuidado de sus seres queridos, descuidando en algunas ocasiones su propia salud.

El Día Internacional de las Personas Cuidadoras se celebra desde el año 2014 con el fin de reconocer la gran labor de los profesionales y familiares que cuidan de personas dependientes

Los cuidadores son, en la mayoría de las ocasiones, los grandes olvidados. Su labor es vital a nivel social y sanitario. Tenemos que recalcar que dos de cada diez personas mayores tienen dificultades para realizar cualquier actividad cotidiana: comer, vestirse, asearse, etc. En nuestro país más de un millón de personas son dependientes.

Para cuidar de forma adecuada a estas personas dependientes se cuenta con cuidadores profesionales. Estos son una gran ayuda no sólo para el enfermo, sino para sus familiares. Gracias a su labor, éstos pueden seguir con su vida social y laboral perfectamente.

Cuando no se puede contar con la figura de un profesional, los familiares y amigos son esas personas, que de forma totalmente altruista se dedican en cuerpo y alma a sus seres queridos. Hay que recordar que cerca del 50 % de las personas dependientes son atendidas por familiares o amigos.

Normalmente, la situación económica familiar es la que en muchos casos supone una barrera para poder contratar a un profesional. En este caso, se recurre a personas que en muchos casos no tienen la preparación y conocimientos adecuados. Estas carencias se suplen con el amor e interés que ponen en su ardua labor día tras día.

En algunas ocasiones, dependiendo del grado de dependencia del enfermo y de la afección que padezca, el cuidador puede sufrir el síndrome de la “sobrecarga del cuidador”. Éste manifestará tristeza, apatía, cansancio físico, depresión, malhumor, molestias físicas, etc.

El cuidado psíquico y físico de los cuidadores es primordial para que puedan seguir desarrollando esta gran labor. Se debe descansar de forma correcta, respetando las horas de sueño y practicar la siesta en la medida de lo posible. Igualmente se debe seguir una dieta sana y equilibrada que nos aporten los nutrientes que necesitamos para afrontar el día a día. Igual de importante es realizar algún tipo de ejercicio físico, como por ejemplo un pequeño paseo, pilates, yoga, etc.

Los cuidadores se deben apoyar a su vez en otros familiares o amigos. Es importante saber pedir ayuda cuando se necesite. Una simple conversación con un amigo servirá para salir de la rutina y desahogarnos. Cuidémosles para que puedan cuidar con esmero a nuestros seres queridos, los más vulnerables.

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