Quizás este término sea desconocido para muchos de nosotros. El edadismo es una forma de maltrato a nuestros mayores. Es la discriminación de la persona por su edad avanzada, por su deterioro físico o psíquico.

El edadismo es la discriminación a las personas por su edad, este tipo de maltrato puede tener efectos perjudiciales en la salud de la persona mayor

La Organización Mundial de La Salud lo define como la discriminación a una persona por razón de edad. Por desgracia, estas actitudes están más extendidas en nuestra sociedad de los que creemos. Sus efectos pueden producir daños en la salud mental y física de la persona mayor.

Según estudios realizados por la OMS se detectó que las personas mayores que sufren esta discriminación tienen más dificultad para enfrentarse a sus discapacidades y viven un promedio de casi 8 años menos.

La discriminación y el maltrato a cualquier persona no tiene justificación alguna, pero el maltrato a nuestros mayores consideramos que es la forma más cruel y denigrante de maltrato.

Nuestra obligación es cuidar a nuestros seres querido. Tenemos que entender que ellos han estado cuidando de nosotros durante toda su vida, y ahora nos toca a nosotros ser su apoyo. Debemos recordar que con la edad se vuelven más vulnerables.

Dentro de este tipo de maltrato el género femenino es quien la sufre especialmente, ya que tienen una mayor esperanza de vida. Esto, al contrario de ser motivo de alegría, para algunos sectores de la sociedad se traduce en algo negativo por la mayor incidencia de padecer enfermedades crónicas.

Si detectamos algún comportamiento hacia nuestro mayor que consideremos discriminatorio debemos actuar y corregir esos comportamientos. Algunos ejemplos son:

  • Considerar que la persona mayor dependiente no sirve para nada. Que tenga alguna limitación no quiere decir que no pueda hacer otras muchas actividades de forma independiente
  • No utilizar el término “anciano” de forma peyorativa. La edad espiritual no tiene nada que ver con la edad física
  • Acusar a las personas mayores de “oler a anciano”. Mucha gente tiende a acusar de esto, y es injusto y discriminatorio. Es falso, el olor no tiene que ver con la edad
  • Gritar a las personas mayores porque se tiende a pensar que todas son sordas

Las instituciones públicas también lo sufren, traduciéndose en la carencia de servicios y normas que no tienen en cuenta las necesidades e inquietudes de los mayores. Un ejemplo de ello es la edad de jubilación obligatoria.

Por desgracia, en la actualidad no existen medidas para investigar y frenar el edadismo. En la medida de lo posible debemos actuar y proteger a nuestro ser querido.

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