Con esta pequeña narración, que no es más que una entrevista, en el Día Internacional del Cuidador queremos rendir homenaje a esas personas que se entregan de forma abnegada e incondicional al cuidado de sus familiares. Ellos son los que más sufren la enfermedad del ser querido.

En el Día Internacional del Cuidador queremos hacerles llegar su realidad con esta entrevista, personas que se dedican de forma abnegada al cuidado de su ser querido

María vive lejos de su ciudad natal desde hace mucho tiempo. Visita a su familia regularmente, pero no tanto como ella quisiera.

Desde hace cuatro años su familia vive de forma distinta. A raíz de una grave enfermedad, su padre se ha convertido en una persona dependiente, cuyo deterioro cognitivo ha ido empeorando poco a poco. Tiene cierto sentimiento de culpabilidad por no haber estado en todos los momentos que la familia la ha necesitado.

El cuidador, debido al estrés, puede pasar por todos los estados de ánimo posible

En vacaciones María intenta pasar el máximo tiempo posible con su familia. Su madre juega un papel fundamental en esa difícil situación. Es la persona que cuida las 24 horas a su padre. La ha visto pasar por todos los estados de ánimos posible, pero siempre está ahí para él. Su amor es incondicional.

María: Mami sabes que todos te queremos mucho y te admiramos por tu fortaleza, incluso antes de que a papá le pasara esto. Siempre has estado en casa para cuidarnos a todos. Recuerdo cuando papá y tú hacían planes para cuando fueran mayores, envejecer juntos. ¿Te esperabas esto? ¿Pensaste que alguna vez podría pasarle?

Madre: Ni por asomo hija. Jamás pensé que esto nos podía pasar. Y menos de la forma que le ocurrió a tu padre. Ir a una revisión rutinaria de corazón y al día siguiente ser operado de urgencias, sin la seguridad de que saldría bien. Por suerte pudo salir de la operación, con daños colaterales, pero está con nosotros que es lo importante

María: ¿Te has sentido alguna vez sola ante esta situación?¿ Esperabas más de nosotros? Y cuando digo “nosotros” me refiero a mis hermanos, porque yo es la que menos he vivido la enfermedad de papa por mi lejanía

“Con tus innumerables llamadas diarias (risas) me has hecho mucha compañía. Me has ayudado a distraerme en momentos de mucho estrés”

Madre: Nunca me he sentido sola. Tus hermanos siempre han buscado tiempo para estar con nosotros. Y tú, aunque no has estado físicamente, con tus innumerables llamadas diarias (risas) me has hecho mucha compañía. Me has ayudado a distraerme en momentos de mucho estrés. Agradezco hasta las llamadas que me hacías sólo para preguntarme que iba a hacer de comer ese día. Mi niña, sólo puedo dar gracias a Dios de tenerlos a ustedes y a tu padre

María: ¿Cuando has estado cansada hasta la extenuación por las malas noches que papá ha tenido has pensado alguna vez tirar la toalla?

Madre: Dejarlo todo no, pero si he llegado a pensar que no tenía fuerzas para seguir. Pero no hablo de fuerza física, sino emocional. Es muy duro ver a la persona que amas como se va deteriorando poco a poco. Con días buenos y otros menos buenos. Días en los que se da cuenta de todo y sufre. Y días en los que no se acuerda de nada y la que sufro soy yo. Es muy duro hija. Gracias al apoyo de tus hermanos puedo descansar muchas noches o tardes. Pero lo más duro es el desgaste emocional

María: ¿Mamá has pensado alguna vez ingresar a papá en una residencia para mayores? Cada vez te veo más cansada y las residencias tienen profesionales especializados

Madre: Por el momento me veo con suficientes fuerzas para seguir cuidando a papá. Pero es una idea que no descarto. Cuando ya no me vea capacitada para cuidarlo como él se merece.

María:¿ Después de toda esta experiencia tus sentimientos hacia papá han cambiado?,

Madre: SÍ, claro que han cambiado. Lo amo aún más. He vivido con él muchas experiencias, ha sido el fuerte de la pareja, siempre apoyándome y cuidándome. Ahora verlo tan frágil y tan dependiente hace que aflore un sentimiento de ternura hacia él que nunca había sentido. Lo es todo para mí. El día que nos casamos juramos nuestros votos, íbamos a estar los dos para lo bueno y para lo malo. Momentos buenos hemos vivido muchos, los malos han sido pocos, sólo son los de ahora.

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“Jardines de San Marcos” Residencia de Mayores  en Tenerife – Tegueste

Día Internacional del Cuidador– Tercera edad

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